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Evolucion y anatomia de los delfines

Una vez evolucionaron las primeras formas de vida -cuyo entorno era el agua- a lo largo de millones de años, colonizaron la tierra mediante múltiples adaptaciones. Millones de años después, en el caso del delfín, evoluciono para nuevamente volver al agua, donde las condiciones y disponibilidad de alimento le daba mejores espectativas de supervivencia.

Los fósiles estudiados, junto con la anatomía de los delfines, indican que más que probablemente el delfín desciende de los mesoníquidos (Mesonychidae), mamíferos carnívoros u omnívoros parecidos a los perros que  vivieron hace 40-65 millones de años . Los mesoníquidos dieron lugar a diversos animales terrestres y acuáticos  (por ejemplo, caballos).

En la imagen podemos ver a grandes rasgos la progresión de la evolución del delfín, como se puede ver las extremidades dieron lugar a las aletas, perdieron poco a poco el pelo, su cuerpo fue tomando una forma fusiforme para dar menos resistencia al agua durante la natación y la nariz se re-ubicó en la parte superior para permitir la respiración.

Anatomía

El cuerpo de los delfines es hidrodinámico, mide poco más de 2 metros, dependiendo de la especie. La piel no tiene pelo y es muy suave gracias a una capa de aceite que segregan, todo esto para evitar la resistencia con el agua.
El esqueleto ha ido perdiendo resistencia como consecuencia de la vida en el agua porque ya no debe soportar el peso del animal.

La cola de los cetáceos se dispone en forma horizontal, al contrario de los peces que se coloca de forma vertical. Los ojos son independientes y, al contrario de las ballenas, pueden ver hacia adelante.

Los delfines pueden nadar por muchas horas a una velocidad de crucero de 20 Km/h, y tienen una velocidad punta de 45 Km/h gracias a su piel que apenas genera resistencia al agua y a su cola, que carece de estructura osea y esta formada íntegramente por musculatura, 10 veces más potente que en otros mamíferos. Las aletas le dan la posibilitad de cambiar de dirección y profundidad.

Los delfines son mamíferos de sangre caliente. Para conservar el calor disponen de un gruesa capa de grasa y su sistema circulatorio administra el calor para perder el menor posible. La sangre es más fría conforme se acerca a la piel, manteniendo el calor hacia en centro del animal, por otra parte la sangre se calienta en la zona de la cola y las aletas por el esfuerzo que hace al nadar.

La boca esta llena de dientes idénticos, unos 200 dependiendo de la especie, y es  delgada y afilada.

El orificio nasal, que se ubica en la parte superior del animal, tiene una válvula de piel que la cierra para que no entre agua cuando están sumergidos. Se han hecho múltiples estudios sobre la respiración de los delfines, colocando un dispositivo en el lomo del animal para monitorear su comportamiento. El resultado obtenido es que la capacidad de permanecer bajo el agua varia mucho entre una especie y otra, en el caso del delfín “nariz de botella” aguanta unos 15 minutos bajo el agua, en cambio el delfín común solo puede mantenerse sumergido durante 3 minutos. Obviamente los delfines no pueden respirar debajo del agua, tienen en el orificio nasal unas terminaciones nerviosas que le avisan inconscientemente cuando están fuera del agua y pueden respirar. Los delfines tienen pulmones pequeños pero de alto rendimiento, cuando emergen a respirar llenan sus pulmones muy rápidamente. Además su corazón late el doble de rápido cuando emergen, para aumentar la cantidad de oxigeno en sangre, por lo contrario, al sumergirse ralentizan su ritmo cardíaco para economizar el oxigeno y así estar más tiempo sin tener  que volver a respirar.

El sueño de los delfines

Es una de las adaptaciones que mas llaman la atención.

Todos los mamíferos terrestres tenemos una fase ligera del sueño y una fase profunda, cuando soñamos, llamada REM (movimiento rápido de los ojos). Estudios del sueño en los delfines, quienes no pueden echarse a dormir, son muy intrigantes, pues se ha observado que no pasan por la fase REM, sin embargo se han observado erecciones en los delfines, síntoma de un sueño REM.

Los delfines alternan los dos lados de su cerebro para dormir por turnos, de echo mantienen un ojo abierto y el otro cerrado, cada cual correspondiente al lado del cerebro que tienen dormido.