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Betta Splendens, el pez luchador

El Betta Splendens, pez luchador de Siam, Betta Combatiente o simplemente Betta, son los nombres para referirnos a un pez fácil de mantener, y de una belleza y colorido tan grandes que nos cautivarán.

Se ha distribuido por todo el mundo, sobre todo por escapes de centros de acuicultura ornamental, pero las poblaciones salvajes conocidas son Singapur, Malasia, Indonesia, Colombia, Brasil y República Dominicana.

Habita en aguas tranquilas y lentas, incluyendo arrozales, pantanos, cunetas, arroyos y estanques. Estos emplazamientos suelen ser pobres en oxigeno, pero a este pez, siendo del grupo de los anabántidos, no le afecta ya que puede respirar desde la superficie, echo que les ha llevado a que algunos aficionados se aprovechen de esta cualidad y los mantengan en vasos o pequeños recipientes sin que lleguen a morir pero muy lejos de estar sanos. Las condiciones del agua tienden a variar y cambiar rápidamente durante la temporada anual del monzón, lo que nuevamente nos da una ventaja a la hora de mantenerlos y de “atajar” los errores de principiante. Los sustratos pueden variar de hojarasca en barro, arena o sedimentos de profundidad.

Mantenimiento del pez luchador

Un acuario de 10 litros o más es suficiente para un macho o pareja. Si podemos mantenerlos en un acuario más grande, y añadir plantas, mucho mejor. Debemos incluir zonas de sombra y botes de arcilla o troncos, ademas de vegetación, para procurarles escondites.

La adición de hojarasca seca ofrece una cobertura adicional y trae consigo el crecimiento de las colonias de microbios que se produce la descomposición. Estos pueden proporcionar una valiosa fuente de alimento para los alevines, mientras que los taninos y otras sustancias químicas liberadas por las hojas en descomposición se consideran beneficiosas.

En la superficie debemos dejar una zona libre, ya que estos anabántidos necesitan acceder a ella para respirar.

Las condiciones del agua deben tener un pH de 5 a 8, y la temperatura ideal es de 22ºC a 30ºC.

Alimentación del betta splendens

En la naturaleza este pez es carnívoro y se alimenta de pequeños insectos que nadan en su entorno. En cautiverio podemos darle escamas, pero lo ideal es alternar con alimento congelado o vivo, como daphnia, artemia o larvas de mosquito, también podemos darle lombriz troceada. Sobrealimentarlos podría producir obesidad en estos peces así que, al contrario de otros, debemos cuidar la cantidad de comida que le suministramos.

Comportamiento del betta

No se recomienda para el acuario comunitario. Sus necesidades de atención y disposición significa que sea la mejor mantenida solo o con especies muy tranquilas y que no tengan vistosas colas, porque pueden ser interpretados como rivales por los peces luchadores.

Estos animales son agresivos entre si, con otros peces y con las hembras, por eso se acostumbra separarlos por departamentos.

 

Reproducción

Los machos son más coloridos y desarrollan aletas mas grandes que las hembras, en ocasiones la selección artificial de estas especies han llegado a marcar mucho esta tendencia.

Es recomendable poner un grupo de plantas flotantes, o en su defecto objetos flotantes, para que hagan en ese lugar su nido de burbujas.

La pareja no tiene por qué ser estar antes del desove. El macho puede construir el nido en un tubo o un bote, o en una planta de hoja ancha o entre vegetación, y no suelen tolerar la hembra en el entorno hasta que esté completa.

Durante el cortejo la hembra se torna pálida y le aparecen barras oscuras en los costados. El desove se produce normalmente por debajo del nido en un “abrazo“, con el macho envuelto alrededor de la hembra.

En el punto del clímax, algunos huevos son liberados, que la hembra procede a coger entre las aletas pélvicas y el cuerpo. El macho transfiere éstos al nido mientras la hembra saca nuevos huevos. El proceso se repite hasta que la hembra se queda sin huevos.

Después del desove, los adultos pueden dejarse en el tanque, aunque el macho asume la responsabilidad exclusiva de la custodia y el cuidado del nido.

Los huevos eclosionan en 24-48 horas, permaneciendo en el nido durante otros 3-4 días hasta que se absorba completamente el saco vitelino, el macho continua para recoger y devolver a cualquiera que caiga. En caso de amenaza puede trasladar todo el tinglado a otro lugar. Una vez que los alevines comienzan a nadar libremente el macho pierda interés, pero los adultos no suelen comer su descendencia.

Los primeros días se deben alimentar a los alevines con microgusano y artemia recién eclosionada, aunque hay aficionados que han obtenido malos resultados en el desarrollo de los alevines utilizando nauplios de artemia en exceso. Los cambios de agua deben ser pequeños y regulares, como se acostumbra en la cría de otros peces.