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¿En qué consiste la dieta de las golondrinas?

La alimentación de las golondrinas es una de las más peculiares del reino animal. Además de haberles provisto de la simpatía del ser humano, por lo que su presencia suele ser tolerada. En especial porque algunas de sus especies, en particular la Hirundo rústica, se han diseminado con la expansión de los seres humanos.

Las golondrinas son aves paseriformes de tamaño pequeño cuyas especies son oriundas de Europa.

A excepción de la golondrina común (Hirundo rústica), que se ha diseminado también por África, Asia y América, siendo una especie cosmopolita, gracias a su alimentación insectívora se han ganado la tolerancia y la simpatía de los seres humanos. Estas han supuesto una ventaja eliminando plagas que pudiesen resultar nocivas para la agricultura o transmitir enfermedades.

Estrategias de caza y hábitos alimenticios

Las golondrinas tienen una alimentación exclusivamente insectívora, es decir, que se alimentan de insectos a los que atrapan durante el vuelo. La dieta de estos animales incluye principalmente a insectos de tipo volador, entre estos se pueden incluir a los dípteros (moscas y mosquitos), ortópteros (saltamontes y grillos), coleópteros (escarabajos), heteróceros (polillas) y anisópteros (libélulas). Constituyen el 99% de su dieta y a los cuales cazan volando a unos 7 u 8 m de altura siguiendo a animales, humanos o maquinaria agrícola para poder atrapar a los insectos que salen volando, ahuyentados por aquellos, aunque en ocasiones pueden desplazarse al ras del suelo o del agua para atrapar insectos o beber agua mientras mantienen el vuelo.

Los dípteros y los áfidos también suelen estar en el menú, constituyendo el 70% de su dieta en sus áreas de distribución reproductiva, no son voladores particularmente veloces, mas llegan ser muy diestros en el vuelo.

Por lo que se los considera como una de las especies animales con mayor destreza en este sentido debido a que la mayor parte de su tiempo lo pasan volando ya que cazan y consumen a su presa durante el vuelo, beben agua mientras vuelan y hasta alimentan a sus crías volando, también cazan en parejas durante la época de reproducción y cuando tienen crías, pues así se distribuyen las tareas alimentación de los polluelos, fuera de estos períodos suelen cazan en bandadas formadas por gran cantidad de individuos.

Además, son animales altamente migratorios, debido a que durante las invernadas suelen tener mayores dificultades para conseguir insectos, razón por la que migran hacia lugares más cálidos donde hay mayores fuentes de alimento.

Las golondrinas y el ser humano

La tolerancia que los seres humanos han desarrollado hacia estos animales ha favorecido su expansión, en especial la de la especie Hirundo rústica, pues suelen anidar en el interior de edificaciones hechas por el hombre, debido a la dieta insectívora de estas aves, los humanos han encontrado deseable tenerlas cerca gracias a que ayudan a mantener a rayas las plagas de insectos que podrían destruir cultivos o causar enfermedades.

Asimismo, las construcciones humanas les brindan protección contra los depredadores y la intemperie y constituyen una fuente segura de alimento, las actividades agrícolas en las zonas rurales suelen ahuyentar insectos que las golondrinas atrapan.

Numerosas leyendas y supersticiones también han sido consecuencia de la cercanía de las golondrinas con los humanos, haciendo eco asimismo en la literatura.

Todo lo anterior ha favorecido la expansión de estas aves, sobre todo a la especie Hirundo rústica y sus subespecies, estas incluyen a la H. r. rústica, la subespecie nominal, la H. r. savignii, la H. r. transitiva, la H. r. gutturalis, la H. r. tytleri y a la H. r. erythrogaster, estas se han diseminado tan lejos que abarcan desde Europa y Asia Menor hasta China e India. Se extienden también hacia América, y algunas migran hacia África, Sudamérica y Australia.