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El lugar que nunca existió  

David se encontraba en un lugar desconocido, no sabía dónde estaba. Él decidió caminar por el lugar para investigar en busca de una respuesta a la pregunta que atormentaba su mente: ¿dónde estoy? Al caminar por ese extraño lugar donde se encontraba podía ver que habían muchos pasillos llenos de estantes de una altura que parecía no tener fin.

El lugar que nunca existió  

El lugar estaba lleno de luz, pero no podía verse ninguna lámpara, entonces David dejó recorrer su mirada hacia arriba a través de los estantes en busca del origen de la luz que iluminaba el lugar. Sin embargo, la vista se le perdía entre la altura de los estantes y no lograba ver de dónde provenía la iluminación.

¿Dónde estoy? Volvió a preguntarse, pero no tenía una respuesta.

David siguió caminando por los pasillos observando la gran variedad de objetos almacenados sobre los estantes. Entonces pensó que se hallaba en un almacén, pero llamó su atención que los objetos sobre los estantes no estaban ordenados, habían objetos de todo tipo y sin ningún orden aparente.

De repente se encontró con un pasillo donde los estantes contenían fotografías de todos los tipos y tamaños, en colores y también en blanco y negro. Estas eran fotografías de personas, por lo que decidió tomar algunas para verlas. Ahí encontró una foto con dos hermosos bebés, era una niña y un varón. Él no sabía quiénes eran, pero sus rostros le parecían conocidos.

Al seguir caminando por entre los pasillos, sorpresivamente vio a lo lejos una figura que parecía acercarse. Quedó paralizado, la sombra estaba tan lejos que no podía distinguir de qué se trataba.

David decidió caminar en dirección a la figura que se acercaba para ver si lograba identificar qué era esa sombra. Cuando la figura se acercó más, logró ver que se detuvo para agacharse, y al hacerlo dejó ver que algo sobresalía de su espalda. ¡Eran un par de alas blancas!

¿Qué es eso?, pensó David al ver aquella extraña figura. De pronto la sombra continuó moviéndose en dirección hacia él y a una velocidad sorprendente. Luego ya estaba tan cerca que era imposible escapar. La figura era de un hombre de unos tres metros de altura, de contextura robusta, de cabello largo y amarillo y con una gran barba en el rostro.

El lugar que nunca existió  

En la espalda tenía aquél par de alas blancas también robustas. Cuando estaban frente a frente, el gigante vestido de blanco le dijo: hola, soy Gabriel. A lo que David le respondió: ¿eres un Ángel?

El gigante respondió: soy un Arcángel, que es diferente. ¿Eres el Arcángel Gabriel que sale en la Biblia? Gabriel asintió con la cabeza.

Dime una cosa David: ¿Qué clase de hombre eres tú?, preguntó Gabriel. David no alcanzó a responder cuando el Arcángel dijo: Sólo hay dos clases de hombre, David, los que tienen fe y los que no la tienen.

¿Qué clase de hombre eres tú?Insistió, pero David seguía sin responder. Entonces Gabriel dijo: tener fe es creer en algo que todavía no has visto. ¿Dónde estoy?, preguntó David, y Gabriel contestó: estás en el lugar que nunca existió.