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El origen de Halloween

Halloween es una festividad especial y tradicional conocida no solo en el territorio de los Estados Unidos, también en países como Bélgica, Francia, Inglaterra, Irlanda, España, entre otros. El Halloween, también llamado “noche de brujas” o en otros países “día de los muertos”, es una festividad que se celebra el 31 de octubre hasta dar las 12:00 de la noche, donde se les rinde tributo y se conmemoran las memorias de aquellos que ya no están en este plano.

Historia

Es bien sabido que Halloween es una festividad reconocida por la importancia que le dan en el territorio de los Estados Unidos, sin embargo, esta fiesta no es de origen americano, sino más bien de origen Celta.

Hace unos 2000 años, la noche de Halloween era conocida como el “Samhain”, que era considerado el año nuevo celta. También, era considerado la festividad con mayor importancia durante el periodo del paganismo en Europa, hasta la llegada del cristianismo, celebraban la transición de un año a otro, el encuentro y abertura con el “el otro mundo”.

Durante las noches de Halloween, los celtas apagaban toda fuente de iluminación con la finalidad de que la muerte no tocase sus puertas. Esta tradición era parte de las islas de Europa Occidental, Escandinava y las Islas Británicas, extendiéndose por cada rincón de estos territorios, haciéndose una de las tradiciones más populares, y, a pesar de que con el pasar de los años ha sufrido distorsiones, aún hoy en día se mantiene como algo “tradicional”.

En la noche del Samhain los sacerdotes del paganismo celta, conocidos como “Druidas”, celebraban el regreso de los espíritus que volvían a caminar por la tierra, buscando poseer o tomar el control de los vivos.

Debido a esta razón, en las casas se eliminaba toda fuente de luz. Los hogares permanecían en las frías penumbras, los habitantes adoptaban vestimentas de carácter fúnebre para evitar así llamar la atención de los muertos, es decir, que de esta forma tenían la creencia de que si no llamaban mucho la atención tendrían mayores oportunidades de seguir con sus vidas.

Otras informaciones de Halloween

Además de esto, la noche de Halloween marcaba el fin de las cosechas y el verano, y con esto, se daba paso a un nuevo año. “All Hallows Eve” es el nombre que con el pasar de los años y de los siglos sé le dio a esta tradición, la noche o la víspera de todos los santos, que, al paso del tiempo, se fue deformando y se transformaría en la palabra “Halloween”.

Con todo y su origen tenebroso, lo más llamativo y curioso de esta fiesta, no es su carácter lúgubre, sino la mezcla cultural que hoy en día se junta en una sola fecha, con diferentes tradiciones en varios pueblos.

Origen de la talla de Calabazas

La tradición más conocida y popular de la noche de Halloween en la actualidad, es la de dejar hueca una calabaza y tallarla. Esta tradición nace en Irlanda, por la leyenda de “La linterna de Jack”, cuyo nombre original es “Jack-o-lantern”.

La cual cuenta que este era un holgazán, jugador y bebedor, que pasaba los días tumbado bajo un árbol de roble. En un momento determinado, según la leyenda, Lucifer se le aparece para llevárselo al infierno, pero Jack, en una movida inteligente, retó al rey demonio a treparse al árbol. Cuando ya esté estuvo ubicado en la copa del árbol, Jack rápidamente talló una cruz en la base del tronco, evitando así que el rey demonio bajara del árbol.

Estando en una situación complicada, el diablo aceptó un trato con Jack, en el cual: Jack le dejaría bajar, siempre y cuando Lucifer, no volviera a tentar con los juegos o el alcohol a Jack. Sin embargo, cuando Jack fallece, a su alma le es negada la entrada al cielo, debido a sus pecados cometidos en vida, pero este tampoco pudo entrar en el infierno por haber burlado al diablo.

Lucifer, con ganas de vengarse de Jack, le brindó de una pequeña brasa para que vagara por los helados caminos de la noche, mientras esperaba que su juicio se realizara y terminara su pesadilla. La brasa estaba colocada dentro de una cubeta hecha con un gran nabo, y tenía la tarea de arder por siempre como un farol.
Los habitantes de Irlanda fabricaban sus “faroles de Jack” con nabos por esta razón, pero cuando los emigrantes irlandeses llegaron al territorio de los Estados Unidos, notaron que los nabos no eran tan comunes, ni se encontraban tanto como las calabazas.

Debido a esto, nació la tradición de ahuecar y tallar calabazas la noche de Halloween, transformándolas en faroles con una luz en su interior, anteriormente con velas, hoy en día con luces eléctricas. Su finalidad nunca fue invocar espíritus malignos, al contrario, su finalidad era mantenerlos alejados de los hogares y sus habitantes.

¡Dulce o Truco!

En cambio, la costumbre de “Dulce o truco”, “Truco o trato” o la costumbre de pedir dulces, caramelos y golosinas en las puertas, nace en el año 1930. Su origen nace de una práctica llamada “souling” surgida en Europa, que es como una especie de servicio a las almas.

El 2 de noviembre, fecha en la que se celebra el Día de los Fieles Difuntos, los cristianos iban de puerta en puerta, de pueblo en pueblo mendigando “pasteles de almas” o “pasteles para los difuntos”, que solían hacerse con el pan y las pasas de uvas. Mientras más pasteles recibiesen los mendigos que iban de casa en casa, más rezos y oraciones harían por el alma de los familiares difuntos de las personas que colaboraron.

Debido al vandalismo que se producía durante las noches de Halloween, esta práctica de pedir dulces fue trasladada al territorio estadounidense con la finalidad de que las autoridades pudiesen tener mayor control sobre los actos de vandalismo.

A finales del siglo XIX, sectores de la población tenían en consideración la noche de Halloween como una diversión a costa de los demás, inspirados por la “Mischief Night”, a su traducción “la noche traviesa”, que era parte de la cultura escocesa e irlandesa.

Los actos solían consistir en bromas de carácter pesado, como tirar abajo cercas o llenar de jabón las ventanas, pero terminaron derivando en actos violentos en contra de los animales y de las personas. Durante la década de 1920, esto tocó su punto máximo debido a las masacres cometidas por enmascarados, pertenecientes a las organizaciones del Ku Klux Klan.

Es por esto que las comunidades comenzaron a proponer diferentes métodos alternativos para la diversión familiar y así contrarrestar el vandalismo. Nacieron los concursos de disfraces, los concursos de talla de calabazas, las fiestas para niños y, por supuesto, las fiestas para adultos.

De esta forma, se proponía recuperar el espíritu de los antiguos cristianos, y así pasaban de casa en casa disfrazados, con máscaras, ofreciendo una simple representación o un corto número musical a cambio de comidas y bebidas. Después de un tiempo, terminó derivando en dulces, golosinas y caramelos.