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La ilustración: Desvelo del hombre ante la ignorancia

Sin lugar a dudas, la humanidad ha respondido a cambios evolutivos y todos ellos como consecuencia de la mente humana que pretende la transmutación de las circunstancias que la rodean.

En efecto, desde los inicios de la sociedad, el hombre siempre ha migrado hacia la idea de progreso y superación, pese a que su consciencia lo obliga a seguir las reglas, el deseo y ansias de libertad siempre ha estado en sus confines más primitivos.

Siendo esto un hecho perceptible en la evolución de la historia universal con los diversos movimientos sociales, siendo uno de los más prominentes y que sembró las bases de todos los postulados cognoscitivos actuales: La ilustración.

Antecedentes al movimiento de las luces

Como bien te indicamos en líneas anteriores, el ser humano, en cuanto manifiesta incomodidad, su mente comienza a buscar el cambio. En el devenir de la historia y las sociedades antiguas se criaron bajo las doctrinas monoteístas y la creencia de las elites; es decir, de un sector de la sociedad que todo lo dominaba y controlaba su modo de ver. Dentro de este se encontraba el clero, quien sometía todo acto a la voluntad del Dios que se profesaba, debiendo ser todo conforme a sus preceptos.

Esto se fue tornando abusivo, pues la sociedad evolucionaba y se suscitaban cambios, las personas estaban hastiadas de que los oprimieran y no todo podía tener como respuesta un designo celestial. El hombre comenzó a sentir el aleteo de su espíritu pensante, el declinar y fluir de sus ideas, y de cómo sus razonamientos le brindaban la lógica y coherencia para solventar las situaciones pensantes.

Francia se revela

Con las ansias de acabar con la tiranía política y teológica, Francia comenzó a agitarse, rebelándose contra la forma monárquica del régimen, siendo un movimiento liberador que influyó en todos los terrenos del continente europeo, llegando a desvelar al hombre de la ignorancia en la que vivía sometido.

Con el preceder y la ruptura de los esquemas por parte de dicha revolución, el hombre se abre a nuevos horizontes, en los que comienza a estar consciente de su realidad, y sobre todo de su gran capacidad pensante que le permite apreciar los males de la sociedad y de su no progreso.

La Revolución Francesa da paso a una de las revoluciones más emblemáticas de la historia, marcando el inicio del siglo XVIII, motivado por:

  • Fracturar uno de los ideales políticos de la época, conforme al cual solo una persona podía ostentar el poder, o bien un pequeño grupo, sin observar las necesidades del pueblo.
  • Fraguar la ruptura entre la mente del hombre y la concepción de un Dios absoluto, que para muchos era considerado injusto, al permitir tantas calamidades y atrocidades en su nombre, conforme a la explicación del Clero, que ostentaba la pureza pero en sus acciones la sociedad veía la avaricia por la riqueza y tierras.
  • El temor referencial que debía tenerse hacia una sola clase social que ostentaba todos los beneficios de forma egoísta sumiendo al resto en la pobreza e ignorancia.
  • Estos se han constituido en los tres pilares foméntales que determinaron la brecha para que la revolución se fraguara y diese sus frutos.

El siglo de las luces, el agitar de los espíritus pensantes: La Ilustración

Como bien te indicamos en líneas anteriores, la Ilustración es un movimiento que se suscitó a inicios del siglo XVIII y se caracterizó por introducir grandes reformas para la época, creando muchas rupturas de los paradigmas antiguos y teniendo postulados muy marcados como los que te mencionaremos y explicaremos en las siguientes líneas.

Para La Ilustración, se tornó la cúspide de todo conocimiento la razón, de modo tal que el mundo y cada uno de sus fenómenos tenían explicaciones fundadas en el razonamiento, no en Dios o en la confluencia de los elementos componentes del mismo.

Este movimiento se volcó a la exhalación del espíritu pensante, reconociendo que el hombre alcanzaba el conocimiento por medio de su propia razón o bien la res congnitas, expuesta por Descartes, gran exponente del movimiento, para quien el hombre ya no podía guiarse por los sentidos, puestos que estos engañaban, el mundo no podía enseñarnos, sino nuestras propias ideas que eran resultado de la razón.

La manifestación de la razón

La razón humana pasó a desplazar la creencia superior en una deidad como causa de origen y fundamento explicativo de todo cuanto ocurría. De modo tal que las construcciones lógicas del propio espíritu en su proceso de contemplación era lo que podía aportar verdadero conocimiento y, fundado en esa propia idea, el hombre fue entrando en conocimiento de su propia esencia.

Con arreglo a la razón, fueron surgiendo los movimientos racionalistas que eran detractores de todo movimiento que procedería del mundo exterior, solo admitiendo aquellos que eran resultados de las ideas intrínsecas del hombre. De modo tal que el origen del mundo, sus fenómenos, y la propia naturaleza del hombre era reflejo de su pensamiento de idea previa que lo antecedía.

Siendo esto un reflejo de los estudios que precedieron, como es el caso de que se demostró que los objetos pesados se tornaban hacia la superficie no por una ley divina, sino por el peso que la materia de los mismos contenía y por un fuerza de atracción del centro de la tierra, reducido esto a la Ley de Gravedad, de Isaac Newton, fiel alumno de La ilustración.

De igual forma, este movimiento permitió exaltar la percepción de la propia existencia humana, el hombre entró en un proceso de contemplación intrínseca en el que aprecio la gran fuerza de su mente y de sus ideas, entendiendo que todo cuanto surgía procedía de su anterior. Siendo uno de los grandes postulados de los existencialistas, el reconocimiento de los sentimientos como hechos efímeros, y el dominio del hombre sobre las circunstancias, creando su propia realidad.

Las luces también brindaron grandes connotaciones a nivel social, pues la lucha clasista no podía seguirse imponiendo de modo tal que se dedujó que para ello el poder no podía ser detentado en una sola persona, sino fragmentado en varias, procediéndose del mismo modo a segmentarse el poder. Es así como nació la teoría de la división de los poderes de Montesquieu.

De igual forma, se inició el pensamiento de establecer controles sociales a los hombres pero bajo parámetros igualitarios ante la ley, entendiendo que el hombre nace libre y bueno pero es la propia sociedad que lo corrompe, de modo tal que así se establece el Contrato Social de Juan Jacob Rousseau.

De modo tal que La Ilustración fue estableciendo los parámetros de pensamiento de las sociedades modernas. No obstante, cuando sus luces lograron brillar fue siglos después, dado que las limitaciones de la época impidieron su dispersión de forma acelerada. Por lo que la humanidad siempre deberá al Siglo de la Luces el establecimiento de la raíces del desvelo de la ignorancia humana.