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Tenedor

La hora de comer forma parte de nuestra rutina diaria, es un momento que ya forma parte del comportamiento natural de los seres humanos. Los utensilios para comer han estado desde que la humanidad puede recordar, sin embargo, ¿te has puesto a pensar cuando llegaron estas herramientas a la vida del ser humano?

El cuchillo se implementó hace miles de años, teniendo sus primeras apariciones en las épocas de las cavernas, donde los humanos antiguos lo crearon para poder cortar los diferentes alimentos que cazaban y los trozos de madera que utilizaban. La cuchara se desarrolló aproximadamente en el año 3000 a.C, mientras que, por su parte, el tenedor se encuentra como el miembro más actual entre estos utensilios.

La historia del tenedor.

Imagen cortesía de pixabay.es

Los primeros predecesores del tenedor tuvieron un diseño parecido al que tiene el utensilio actual, estos se remontan a las épocas de la Grecia Clásica, el Imperio Romano o la Edad de Bronce, el cual ofrecía funciones de trinchado, sin embargo, el tenedor que utilizamos en la actualidad se desarrollaría en años posteriores.

Se estipula que durante el siglo VIII y el siglo IX las personas con más recursos utilizaron de forma esporádica utensilios con mucho parecido al tenedor. A pesar de esto, la creencia más difundida ubica a Constantinopla como el lugar de origen del tenedor, teniendo como periodo de creación el siglo XI, momento en el cual se desarrollaban las cruzadas.

 

Hasta ese periodo de la historia, la comida se llevaba a la boca con las manos, pero la princesa del imperio bizantino, Teodora Ana Ducaina, no apoyaba el hecho de comer los alimentos de esta forma, por ello mando a sus súbditos a crear una herramienta que le permitiesen llevarse los alimentos a la boca sin tener que tocarlos con las manos. En este momento, creó el primer ejemplar de tenedor, el cual estaba formado por unas púas, construido a base de oro puro y se le denominó pincho.

La princesa se sintió agradecida y a gusto con el recién creado pincho, este le permitió comer sin ensuciar sus prendas ni sus manos. Sin embargo, esta herramienta no fue aprobada por la sociedad bizantina, la cual llego a clasificar a este utensilio como un objeto diabólico, hecho que ratificó el cardenal San Pedro Damián.

Años después, la princesa Teodora se casó con el dux de Venecia Doménico Selvo y a través de esta unión el utensilio pudo abrirse camino a Europa. A pesar de esto, la fama que se había ganado la princesa de ser una persona excesivamente refinada y la ruptura de la costumbre de emplear las manos para comer hicieron que la herramienta tampoco se volviera popular en su llegada al viejo continente.

El tenedor en años más recientes.

Gracias a la unión entre el rey Enrique II de Francia y Catalina de Médici en el siglo XVI, el tenedor empieza a expandirse de gran manera. Sin embargo, seguía siendo considerado como un utensilio demasiado refinado para la sociedad, pero los miembros más importantes de la realeza se aseguraron de probarlo.

Un tiempo después en el siglo XVII, el tenedor empezaba su expansión por el territorio francés, eliminando la costumbre de alimentarse con las manos, llegando hasta la península ibérica de forma lenta. Mientras que por su parte los habitantes de Italia ya incluían al tenedor como parte diaria en todas sus comidas, desde aquí el tenedor da un salto hasta las Islas Británicas donde acaba en las manos de un viajero llamado Thomas Coyat.

Thomas Coyat escribió en uno de sus diarios la herramienta que había visto en manos de los italianos, refiriéndose a ella como un invento útil ya que le permitía comer sin usar las manos, algo práctico ya que no todas las personas poseían las manos limpias. A pesar de esto, los ingleses no vieron con buenos ojos a esta herramienta ya que les parecía un utensilio “poco varonil”.

A pesar de esto, ya para el siglo XVIII el tenedor pasaría a formar parte de las mesas de casi todo el continente europeo, ubicándose como una herramienta de prioridad  al lado del cuchillo y la cuchara. En este siglo Alemania se encargó de desarrollar una mejora para el tenedor, el cual tendría una forma curva, la cual se mantendría como el modelo estándar hasta los tiempos actuales. Sin embargo, este aún no se veía conformado por 4 púas, la cuales se incorporaría un siglo después.

 

Tipos de tenedores.

Imagen cortesía de pixabay.es

Los tenedores se han desarrollado a lo largo de los años y han permitido a que este evolucione en diferentes formas, permitiéndole cumplir con una función dependiendo del tipo de alimento que se vaya a comer, a partir de esto se han diseñado diferentes tipos de tenedores entre los cuales se encuentran:

  • Tenedor de Pescado: Tiene menos curva que el tenedor de mesa, es más ancho y se utiliza principalmente para comer pescado, este tenedor ha pasado a ser un clásico en los banquetes.
  • Tenedor de carne: Este tiene la misma forma que un tenedor de mesa, sin embargo, los dientes del mismo tienen la forma ligeramente curvada hacia afuera. Es el mejor para las carnes debido a su tamaño y la curvatura de sus púas.
  • Tenedor de ensalada: Este tenedor posee una pala amplia y púas muy pequeñas. Este tenedor es un utensilio que sirve como soporte de la cuchara al momento de servir las ensaladas.
  • Tenedor de ostras: Es un tenedor de mucha dureza, posee 3 dientes y un tamaño realmente corto en comparación a los demás tenedores.
  • Tenedor de postres: Similar al tenedor de mesa con la diferencia de un menor tamaño y la falta de una púa, no posee ningún tipo de filo en los dientes.
  • Tenedor de Fondue: Es un tenedor realmente largo, pudiendo alcanzar gasta los 30cm de largo, tiene la función de sujetar el pan que será mojado en la fondue.
  • Tenedor de Trinchar: Posee un parecido a los tenedores de la antigüedad, teniendo una forma parecida a los trinchadores, posee dos púas de gran tamaño y un mango corto que permite sujetar los trozos de carne cómodamente.